Establecimiento de lazos entre iniciativas globales y la aplicación local

En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) señaló un consenso global sin precedente sobre la necesidad urgente de hallar soluciones reales, prácticas y sostenibles para los graves problemas ambientales que el planeta está sufriendo. Desde aquel momento, se desarrollaron iniciativas y convenciones globales para fomentar la colaboración a fin de mitigar la pobreza e incentivar el uso y la conservación sostenible de los recursos naturales de todo del mundo.

Bosque Modelo Kodagu, India

Los Bosques Modelo contribuyen al avance de estas iniciativas y convenciones internacionales al proporcionar una plataforma práctica y operativa desde donde transformar los objetivos de desarrollo sostenibles en acciones reales. También envían los resultados de esa acción a los responsables de tomar decisiones en cuanto a políticas para que su aplicación supere los límites del Bosque Modelo. Los Bosques Modelo y su trabajo contribuyen al logro de:


El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB): La tarea principal de este convenio es fomentar un “enfoque de ecosistema” hacia la sostenibilidad. Con la práctica de un enfoque integrado a la gestión de recursos naturales en grandes paisajes, los Bosques Modelo contribuyen a la conservación de la biodiversidad, a la mejora del hábitat de fauna silvestre y a la reducción de la fragmentación de bosques.

Por ejemplo: El Bosque Modelo creó el programa Foothills del oso pardo para proporcionar el conocimiento y las herramientas de planificación para administradores de recursos y de tierras con el fin de garantizar la conservación a largo plazo de los osos pardos en Alberta, Canadá. Los métodos sólidos de investigación científica de campo, los resultados prácticos y el enfoque a gran escala o “a nivel de paisaje” hacia la conservación de los osos pardos son esenciales para lograr el objetivo. Se desarrollaron y utilizaron resultados significativos de la investigación, incluidos los mapas de caminos y de hábitats, para el manejo de la fauna silvestre y para el desarrollo de herramientas de administración importantes.


Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM): Los Bosques Modelo que se encuentran en países en desarrollo trabajan de manera activa para fomentar la mitigación de la pobreza (meta n.º 1), la igualdad de género (meta n.º 3), la sostenibilidad ambiental (meta n.º 7) y la formación de una asociación global para el desarrollo (meta n.º 8) mediante la participación en la RIBM.

Por ejemplo: un programa de capacitación en mercadeo y administración de cosecha del árbol pili (Canarium ovatum) en el Bosque Modelo Cuenca Ulot, Filipinas, genera una alternativa económica sostenible a la extracción no sostenible de madera en la Isla de Samar. El programa ha motivado a las comunidades a deshacerse de las prácticas forestales nocivas y a adoptar prácticas de conservación. Su éxito llamó la atención del Programa de pequeñas subvenciones del PNUD que proporcionó financiamiento adicional para la expansión. Los Bosques Modelo en Camerún han organizado a las partes interesadas en “plataformas”, incluidas las plataformas para mujeres, para tratar de manera directa los problemas de igualdad de género y de recursos forestales.


Programas Forestales Nacionales (PFN): La mayor parte de los principios que describen a los PFN pueden encontrarse en los Bosques Modelo: asociaciones y mecanismos participativos, un contexto de ecosistema, un enfoque a comunidades locales y a entidades indígenas interesadas, el desarrollo de criterios e indicadores (C e I), desarrollo de la capacidad, enlaces internacionales y otros. La Secretaría de la RIBM y el mecanismo de PFN siempre buscan oportunidades para colaborar a nivel regional.

Por ejemplo: los Bosques Modelo en América Central están participando en un estudio regional de PFN sobre bosques y agua, con un interés particular en los pagos por servicios ambientales. Además, un representante del mecanismo de NFP participa en la junta directiva de la Red Iberoamericana de Bosques Modelo y viceversa.


La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC): Hace más de una década, la mayoría de los países se unieron en un tratado internacional, CMNUCC, para pensar soluciones a fin de reducir el recalentamiento de la tierra y hacer frente al aumento de temperatura. Debido a la escala de paisaje y al enfoque en el intercambio de conocimientos, los Bosques Modelo han comenzado a examinar el problema de la vulnerabilidad y de la adaptabilidad al cambio climático en comunidades dependientes de los bosques.

Por ejemplo: los investigadores de varios países boreales del norte están comenzando a desarrollar y a aplicar enfoques de vulnerabilidad en países específicos; sin embargo, lo hacen principalmente de manera aislada. El riesgo es que habrá una imagen fragmentada de la vulnerabilidad de los sistemas humanos al cambio climático. La Iniciativa Circumboreal de Bosques Modelo proporcionará una investigación sobre el cambio climático aplicada con una estructura y características de la tierra que permitirán que sea coordinada e integrada. La Red misma, mediante sus estructuras regionales e internacionales, ofrece un mecanismo para la colaboración eficaz y para el intercambio de información entre investigadores, practicantes y responsables de la toma de decisiones.


La Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación (UNCCD): La UNCCD se originó por una inquietud global por los principales impactos económicos, ambientales y sociales provocados por la degradación de la tierra. El esquema de Bosque Modelo respalda la decisión de la Convención de adoptar un enfoque integrado y la colaboración internacional en las áreas de recolección, análisis e intercambio de información, investigación, transferencia de tecnología, capacidad y desarrollo de conciencia para combatir la desertificación. Hasta la fecha, 24 países con Bosques Modelo han ratificado la UNCCD.

Por ejemplo: la explotación excesiva prolongada del quebracho colorado (Schinopsis lorentzii) para extracción de tanino, el pastoreo y la deforestación para obtener leña y desarrollar la viticultura han compactado y degradado la tierra de Ingeniero Juárez, en Argentina. Una de las maneras que el Bosque Modelo Formoseño experimenta para satisfacer las necesidades de la comunidad ha sido mediante la construcción de un área de bosque nativo protegido de 250 hectáreas. El proyecto une el sistema de producción actual con el concepto de sostenibilidad recuperando la capacidad del suelo mediante el crecimiento de plantas nativas y la reforestación.